
Poco se utiliza la palabra Amor en nuestros días. Tachada de cursilería, las personas se avergüenzan y rehusan utilizarla para expresarse, sin embargo, todos necesitamos de su significado en nuestras vidas.
Vidal habló el otro día de estar enamorados los viernes. Quizá percibió la necesidad que necesitamos todos de amar y ser amados. Vivimos a gran velocidad, nos tragamos la vida en dos bocados en vez de saborearla en pequeños sorbos. Creerme si os digo que el tiempo se puede alargar, mirad a algún ser amado durante un breve espacio de tiempo a los ojos y dejaros llevar, después, compararlo con cualquier actividad que desarrolléis, ¿ese minuto que cruzasteis vuestra mirada, no es más pleno y largo que la hora que empleasteis en esa otra actividad? Luego entonces, busquemos esos momentos todos los días, con una persona, un paisaje o con nosotros mismos.
Os animo a utilizar la palabra Amor, yo amo a la vida y estoy enamorado de ella. Siento Amor por mi familia, mis amigos y por la gente en general. Amor por la naturaleza que nos rodea y no sabemos cuidar. Amor por las estrellas que no podemos tocar. Buscad lo bueno en vuestro interior para encontrarlo en los demás y así poder amarles, pues lo malo no se puede amar.
Noli me tangere, no me toques, le dice Jesús resucitado a Magdalena. Ella le mira enamorada y con gesto de desesperación, es como una estrella que no puede tocar. Él le responde a su mirada con la suya, llena de Amor. Sus miradas se cruzan en un instante eterno, Amor eterno. Il Correggio lo plasmó en esta bella pintura.










































