
The Wall Street Journal
Henrique Meirelles, el poderoso presidente del banco central de Brasil, evalúa su candidatura a la gobernación del estado ganadero de Goiás, una incursión en la política que corre el riesgo de mermar la credibilidad de la institución.
Después de consultarlo con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Meirelles se inscribió el miércoles en un partido político, un primer paso de cara a una candidatura en las elecciones generales del próximo año en Brasil. Los analistas esperan que Meirelles cuente con el respaldo de Lula y, a su vez, integre la coalición que apoya a candidatos del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula.
Los críticos señalan que esta clase de relaciones sólo sirve para politizar una institución cuya creciente autonomía contribuyó a infundir confianza entre los inversionistas durante las crisis de la última década. Aunque el presidente del banco central es un nombramiento político, quienes han detentado el cargo desde fines de los años 90 han disfrutado de una importante cuota de autonomía a la hora de determinar el curso de la política monetaria.
Si los inversionistas creen que el banco central está más interesado en amistarse con el presidente en lugar de combatir la inflación, podrían ser más proclives a vender valores brasileños durante una ola de ventas.
Una candidatura política de Meirelles "no ayuda a la construcción institucional del banco central", afirma Gustavo Franco, quien presidió el banco central brasileño entre 1997 y 1999.
Meirelles, en todo caso, podría decidir no postular a una gobernación.
El ex ejecutivo del grupo financiero estadounidense FleetBoston le dio al banco central una inyección de credibilidad internacional cuando Lula asumió la presidencia en 2002. Meirelles subió las tasas de interés para poner fin a una corrida contra la moneda y los bonos brasileños por parte de inversionistas que creían que el gobierno de Lula iba a seguir una política fiscal irresponsable.
Es probable que Meirelles saque a colación su reputación como garante de la estabilidad en una campaña política. El hecho de que las tasas de interés brasileñas hayan caído durante su gestión también podría ayudarlo a conquistar votos.
"El uso de políticas monetarias ortodoxas como un activo político para hacer campaña puede ser una buena señal" en un país con antecedentes de medidas populistas, dice Christopher Garman, un especialista en la economía de Brasil de la firma de consultoría Eurasia Group.
La economía brasileña, que se benefició de la consistencia del banco central, fue uno de los grandes factores que ayudaron a que Lula fuera reelegido con una victoria aplastante en 2006. Debido a que la Constitución prohíbe un tercer período en la presidencia del país, Lula jugará un papel secundario, aunque importante, en la elección programada para el año entrante.
"El banco central (bajo Meirelles) ha estado actuando de manera independiente simplemente porque el presidente Lula así lo permite", dice Franco, quien ahora preside la junta directiva de una firma de inversión. La gestión de Lula finaliza en diciembre de 2010.
Un portavoz del banco central dice que hay proyectos de ley que están en curso en el Congreso que buscan otorgarle mayor autonomía a la institución, pero que ninguno ha sido sometido a votación. Meirelles, por su parte, señaló en una entrevista a comienzos de septiembre que sólo será candidato si está seguro que una acción de ese tipo no afectará la confianza de los inversionistas en Brasil. Algunos observadores opinan que se están haciendo cálculos políticos que podrían resultar en un retraso de las ambiciones electorales de Meirelles.
El presidente del banco central se inscribió el miércoles en la mañana en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que probablemente se aliará con el PT de Lula en algunas listas, incluyendo la fórmula presidencial. Esto le permite a Meirelles ser candidato si decide hacerlo oficial antes del plazo del 3 de abril.
Lula ha indicado públicamente que prefiere que Meirelles se quede al frente del banco central hasta diciembre de 2010, pero que lo apoyará si decide postular a un cargo político.
Una relación tan estrecha entre el presidente del banco central y el presidente del país sería algo inaudito en EE.UU., donde la Reserva Federal trata de mantenerse lo más alejada posible de la política.
Pero en Brasil, donde Meirelles fue elegido a la Cámara de Representantes antes de ser designado presidente del banco central, su candidatura no ha generado grandes cuestionamientos. Meirelles es el presidente del banco central de Brasil que más tiempo ha permanecido en el cargo, siete años, y su desempeño es considerado sólido y libre de influencias políticas.
Sus ambiciones políticas, sin embargo, dejan de manifiesto la falta de garantías contra la influencia política en la política monetaria. "Los inversionistas prestan atención" a los avances políticos de Meirelles, dice Franco, el ex presidente del banco central.
