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La esperanza de la Unión Europea de tener una mayor influencia global descansa hoy por segunda y última vez en los irlandeses, que votarán en un referéndum que podría llevar al bloque a una crisis si Irlanda vuelve a inclinarse por la opción No. Bruselas depende de Irlanda para ratificar el Tratado de Lisboa después de que el país, que representa menos del 1 por ciento de los casi 1.000 millones de habitantes del bloque, retrasó la introducción de la reforma a su Constitución el año pasado en un sorprendente rechazo.
