La amenaza de las palabras de Gadafi traspasa fronteras, tras la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU de autorizar una zona de exclusión aérea, lo que supondría la posibilidad de los ataques aéreos de fuerzas aéreas extranjeras sobre el país.
El dictador libio ha asegurado que convertirá la vida del mundo "en un infierno" en el caso de que su país sea atacado por potencias extranjeras, según dijo en una entrevista con la televisión pública portuguesa. En el caso de que el mundo actúe de forma disparatada, se responderá de la misma manera, dijo el líder libio en la conversación de tres minutos.
Gadafi calificó a los países de la Unión Europea de "traidores" expuestos a la propaganda.
Con apariencia tranquila, añadió que el Consejo de Seguridad de la ONU no tiene ningún mandato para inmiscuirse en Libia.
"No seguiremos ninguna resolución o decisión (del Consejo de Seguridad). No se trata de una guerra entre dos países", agregó.
Según la Carta de la ONU, afirmó Gadafi, el Consejo de Seguridad no puede intervenir en asuntos internos de un país.
Un ataque contra Libia equivaldría a "una colonización sin justificación", que podría tener "consecuencias serias y graves".
Por otra parte el números dos del Ministerio libio de Exteriores, Jaled Keem, aseguró hoy, tras conocer la resolución aprobada por la ONU, que si cualquier país suministra ahora armas a los rebeldes "estará empujando a los libios a matarse entre ellos".
En una conferencia de prensa retransmitida por la televisión estatal libia, el representante del régimen de Muamar el Gadafi, dijo que tratarán "de forma positiva la resolución".


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